jueves, 15 de mayo de 2014

Comunicando emociones. 1ª parte.

                Las emociones generalmente no se comunican, se contagian. Pero he querido utilizar esta palabra "comunicar"  porque quiero resaltar el carácter volitivo y consciente del acto, contagiar implica involuntariedad.  Siempre que comunicamos, transmitimos emociones al mismo tiempo, casi siempre de forma inconsciente. Están ligadas al mensaje como la tela de araña que envuelve a una mosca atrapada en la red.




                Pero yo quiero saber transmitir, alegría, optimismo, energía, pasión, en una situación en concreto, cuando yo quiero y que el receptor se vea embargado por las emociones y caiga cautivo por mis encantos. -Pere, si sabes hacer esto, en cuatro días te haces el rey del mundo. -Depende para qué lo utilices. De todas formas, como siempre, la teoría es lo fácil, lo difícil es la práctica. E importante, que el contexto te dé oportunidades. Lo cierto es que he tenido pocas entrevistas de trabajo y tampoco me prodigo por discotecas y pubs últimamente. Nota: Ir en busca de oportunidades.

                Hoy es jueves, los miércoles, mis hijos tienen piscina, así que hoy por la mañana iban algo cansados y cabizbajos al cole, en especial Pedrito de 6 años. No es muy matutino el muchacho. Por el camino nos hemos encontrado a Martina, una compañera de clase, que sí tenía ganas de jugar: A los dos minutos ya estaban los dos como leoncillos, correteando, jugando, entre risas y arrumacos. Yo me sonreía mientras los azuzaba para acudir al cole, al igual que el chico que acompañaba a Martina, pero él, con cara de pocos amigos.

                Primera lección, las emociones que transmito tienen que estar en consonancia con la situación y las expectativas del receptor o receptores. Seguramente en la expectativa de este chico, de "cómo se tiene que llevar  un niño  al colegio" no entraba la idea de que puede ir correteando y jugando, por lo que imposible que se le contagiara del espíritu juguetón de los niños. El posible receptor de la emoción, rechazará la misma y posiblemente se enfadará, si la considera fuera de contexto, incompatible con los objetivos del momento, o desproporcionada para la situación. Si entramos en una habitación de un enfermo terminal, no pretendamos ser la alegría de la huerta, al menos de momento...

                Por lo que la primera parte de nuestro objetivo va a ser un diagnóstico, un diagnóstico emocional de la situación, tendremos que evaluar los diferentes componentes de la situación comunicativa. Hay personas que esto lo realizan automáticamente, su instinto les dice y les hace actuar como diapasones emocionales, se impregnan de las emociones al momento. Todos tenemos esta capacidad en mayor o menor nivel, pero en muchos casos es necesario activarla y entrenarla para conseguirlo.

                Para activar nuestra capacidad de comprender emociones necesitamos en primer lugar un compromiso, un compromiso ético. Tenemos que asumir que el receptor de nuestras emociones es un ser emocional, que siente y no solamente que siente, sino que sus sentimientos son honorables, positivos,  que es digno de compartirlos con nosotros. ¿Parece de Perogrullo verdad? Pues es el mayor error que cometemos.  Qué se lo cuenten a Fray Bartolomé de las Casas, ¿Son los indios personas dignas? Que me lo cuenten a mí que me tuve que empollar todo el proceso en la asignatura de antropología.  ¿Los judíos? ¿Los inmigrantes? ¿los del Madrid, los del Barça? ¿El enemigo?  ¿Las mujeres? ¿Las suegras? ¿Los niños? ¿Los perros, los gatos? Sí todos, menos mi vecino que es el demonio en persona, va a por mí, me tiene, entre ceja y ceja. Lo que sucede que algunos nos creemos el ombligo del mundo.

                Según nuestros prejuicios vamos a activar esta capacidad o no, también según la situación. -¡Sí, sí! A veces, no quiero comprender a mi hermano, solamente quiero darle una metafórica puñalada, y que sufra...

                También podemos manipular el grado de conexión, el grado de empatía con el emisor de la emoción. Esto es muy importante para mí y para mi profesión, debemos comprender la emoción pero no dejarnos llevar por ella. En ocasiones, somos la parte fría, la que frena ante emociones negativas, y en otras, la parte caliente, la que incita hacia las emociones positivas. Sin perder nunca el objetivo de la comunicación.

                Para comunicarnos emocionalmente debemos partir de un compromiso ético de respeto y dignidad entre los actores de la comunicación, de lo contrario es imposible conectar y comprender las emociones del otro. Es abrir el canal de comunicación para que el código pueda llegar y ser interpretado.

                Parece que el tema tiene tela que cortar, la semana que viene continúo con el diagnóstico emocional, saludos y suerte.


 El enigma de la foto:


               
                Esta es la foto de la semana pasada, ante todo muchas gracias a todos los participantes en la interpretación de la misma. La mayoría ha dado respuestas, relacionadas a un muro, a un obstáculo a superar, al esfuerzo para conseguirlo. Sin duda alguna una buena interpretación, no hay ninguna más válida que otra, ahí va la mía:

                La imagen son las montañas que rodean las hoces del río Turia a la altura de Chulilla. Os recomiendo una excursión senderista por estos parajes.


                Es una metáfora temporal, de cambio. Parece que no, pero el paisaje es dinámico, cambia, se va erosionando, el rio Turia, la lluvia, el viento, ha cambiado la orografía del terreno. La tierra es nuestra personalidad, partes más duras se mantienen como fortalezas inexpugnables a lo largo del tiempo, nuestro temperamento, mientras la arena, la grava cae ladera abajo dejándose arrastrar por las aguas del rio, por las lluvias, por el viento. Los acontecimientos vitales que nos moldean. 

                Muchas gracias por participar, ¿Os atrevéis con la de esta semana?

jueves, 8 de mayo de 2014

Yo soy así. Personalidad y cambio.

                -Es que: Yo soy así... y te quedas más ancho que largo, ya está todo dicho, ya está todo hecho. Menudo peso me he quitado de encima, ya no tengo que pensar ni hacer nada. ¡Solucionado! Esta es la frase con que se resume en la mayoría de las ocasiones, los tímidos intentos de cambiar nuestra vida. Personas que están sufriendo, de ansiedad, de tristeza, de timidez, con dificultades de relación,  atrapadas en una vida que les hace infelices y se conforman... ¡Porque son así! 


                En psicología de la personalidad tenemos un concepto clave:

                - El Autoconcepto, es el conjunto de creencias y actitudes que tenemos sobre nosotros mismos. Pueden estar más o menos ajustada a la realidad, o ser verdad en un marco de referencia y mentira en otro. -"Juego muy bien al futbol" -Esto se creían los craks del patio de mi colegio, pero no ganaron ni un solo partido contra otros colegios durante toda la EGB.

                -¿Cómo funciona el autoconcepto?. Nuestra forma de pensar determina el éxito o el fracaso de las conductas. "Me gusta hablar en público", pero también ocurre al contrario, el resultado de la conducta determina nuestro autoconcepto. Aunque este último proceso es un poquito más complicado. Depende de la atribución de la causa del resultado. He metido gol por cuestión de suerte o porque soy un buen jugador.  Si elegimos la primera opción no cambia mi autoconcepto, ya que la causa es externa a mí, mientras que si elegimos la segunda, podemos cambiar o reforzar  lo que pensamos sobre nosotros.

                ¿Porqué tenemos tanto apego a nuestra forma de hacer, a nuestra forma de pensar? Que pese a saber que nos está llevando por el camino de la amargura, no queremos cambiar:

                -"No se puede cambiar la personalidad". Es un "San Benito"  que viene en los genes, te ha caído encima y no hay vuelta de hoja. Yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré... Qué daño ha hecho Alaska, ¡Dios mio!

                -Miedo a lo desconocido, miedo a la responsabilidad de ser dueño de mi mismo, miedo a no conseguir lo que me propongo, miedo a las críticas, a no ser aceptado por el grupo si me comporto diferente.

                -Dejadez, pereza, soy vago, tengo poca energía. ¡Menudo esfuerzo! tener que cambiar mi forma de ser. No la cambies, cambia tu conducta, lo que controlas, seguro que cambian tus pensamientos.

                Todas estas creencias, forman parte de nuestro autoconcepto e implican actitudes de inmovilidad, rigidez, obligaciones, miedo al cambio. Tienen una función adaptativa al medio; la de aplicar antiguas soluciones, que han funcionado y funcionado bien, durante un tiempo, pero si las condiciones cambian, si cambia nuestro escenario,  se vuelven obsoletas y ya no sirven.  Eres una persona tímida, no te gusta hablar con desconocidos y estás en desempleo. Lo siento mucho, te guste o no te guste es hora de dejar de serlo y comunicar a los cuatro vientos lo que buscas, lo que quieres. Puedes seguir siendo reservado para otras facetas de tu vida. Tal vez te sorprendas y tras este periodo, te des cuenta, de que no es tan terrible hablar con los demás, incluso que cambies tu forma de verte. Tal vez, no seas tan tímido como pensabas.

                Tenemos que introducir el concepto de flexibilidad, de adaptación, en nuestra personalidad, de feedback, de retroalimentación. Si mis actitudes, mis creencias, mi autoconcepto, no me da la felicidad, cambio mi forma de ser y de actuar. Mi autoconcepto debe estar en continua evaluación, para resolver los problemas que me encuentro en la vida. -En ocasiones hay que ser líder, en otras seguidor y hacerlo bien en ambas ocasiones.

                Ya que vamos a desaprender y aprender, viejas y nuevas formas de pensar y actuar, vamos a ir hacia arriba:

                -Quiero ser mejor, mejor padre, mejor marido, mejor amigo, mejor ciudadano, mejor profesional...-¿Pero qué es ser mejor? Este es el quid de la cuestión, pero esto es otra historia...

                -"Tenemos que desenseñar, para desaprender, como se deshacen las cosas" Los electro-duendes.


Muchas gracias a todos y recordad, si os gusta compartid.

Por cierto esta semana, vamos a comenzar un juego: ¿Quien me explica el simbolismo de la foto? 

viernes, 2 de mayo de 2014

¿Por qué no hago, lo que sé, qué tengo que hacer? 2ª parte.

                La semana anterior hablamos sobre la procrastinación, una conducta de evitación, hacia las tareas importantes que tenemos que hacer en un futuro.  Pienso que es uno de los pecados más comunes de nuestra sociedad actual y que la cultura imperante  lo incentiva, en especial ciertas ideas, ciertas creencias que respiramos, falacias que nos hacen la vida complicada y absurda.

                -La felicidad es un estado: Una postal del Caribe, tomando el sol y batidos exóticos, con mucho alcohol.  Siempre añorando el Eden perdido, el seno de la madre,  del que fuimos expulsados por comer del Arbol de la Ciencia, por Saber. Comer la manzana prohibida nos mostró un camino, nos dio la libertad y la única posibilidad de ser felices es caminando. La felicidad es un verbo, es hacer, es jugar. Eva, gracias por la manzana.

                -"Debemos estar motivados para trabajar, para estudiar". El profesor, el jefe de equipo se convierte en una especie de animador sociocultural, que derrocha motivación y gomets de colores.  Da igual tener motivación o no, ponte a la tarea, tal vez aprendas a motivarte y seas más feliz, pero con la felicidad o la tristeza, al menos la tendrás hecha.  Como decía Martin Seligman: ¿Que va antes, la sonrisa o la alegría?  ¿Cuál es la causa la conducta o el pensamiento?  No lo sé, pero si estás deprimido ponte a trabajar, no dejes caer los dos pilares porque falle uno. Si refuerzas el que controlas, la conducta. tal vez con el tiempo, recuperes el otro.

                -"No debo fracasar" "Debo quedar bien delante de mis compañeros, de mi público" este tipo de procrastinación se refiere fundamentalmente a la evitación de la evaluación:

                                - Evaluación externa. por parte de otros,  acontecimientos  o tareas sociales, nos puede llevar a una situación de fobia social. Personas que se sienten siempre evaluadas negativamente,  por lo que evitan toda situación social en la que puedan ser objeto de evaluación. La más común, hablar en público.
                               -Evaluación interna, realizada sobre sí mismo, miedo a mostrarnos a nosotros mismos que no somos tan capaces como imaginamos, poniendo en riesgo nuestra autoestima y autoconcepto. No estudio para justificar mis suspensos ¿Qué pasaría si suspendo pese a estudiar?

                La procrastinación es un fallo de la inteligencia ejecutiva, de la capacidad de dirigir nuestra conducta hacia las metas que elegimos.


                El buscador de empleo es especialmente proclive a la procrastinación, existen varios factores que la potencian:

                La falta de control externo de la tarea, el trabajador, el estudiante, generalmente tiene fechas de entrega, de examen, regidas y controladas por el supervisor o el profesor. Al buscador de empleo nadie lo controla, si no está acostumbrado a la autogestión, es muy fácil dejar para mañana la tarea. Puede tener una presión externa para conseguir trabajo, pero no en las metas intermedias, como visitar una empresa o a un amigo. Una de las funciones más importantes del orientador laboral; una figura a la que "tenemos que rendir cuentas" de nuestra búsqueda, tenemos que mostrarle el trabajo realizado.  También, una de las causas más frecuentes de abandono de la orientación; sentir vergüenza por no traer "los deberes hechos". Tranquilos, que yo no castigo a nadie, enseño autogestión, autonomía, mi meta es enseñar a volar.

                Las tareas a realizar por el buscador generalmente son percibidas como desagradables fundamentalmente por la interpretación de pérdida de estatus social. En este artículo detallo una investigación de porqué no nos gusta buscar empleo.  En las tareas del buscador es difícil percibir un refuerzo inmediato y positivo, aunque si lo buscas lo encuentras, es un trabajo a largo plazo, por lo que es muy fácil el postergar las tareas e incluso abandonarlas.

                El mejor remedio contra la procrastinación es la planificación y la acción. Tomate tu tiempo para planificar, detallar qué hacer y cuándo.  Y después obedécete, no pienses más y desarrolla tu plan, haz las tareas que tienes que hacer. No comiences a razonar contigo, que te convencerás y perderás la batalla.  Recuerdo cuando dejé de fumar hace unos años. Sabía, por los intentos anteriores, que al final me convencía a mí mismo y continuaba fumando. La última vez decidí no escucharme y simplemente no fumar.  Una adicción aliada con tu capacidad persuasiva es irresistible. -Chulito, que sé que te fumas un pito de vez en cuando.

                No soy mi pensamiento. Tiempo para pensar, para planificar y tiempo para actuar.

                -¿Qué hacéis vosotros para disciplinaros? Cada uno tenemos diferentes formas de tratarnos a nosotros mismos.

                Una semana más, muchas gracias.


 -"Si os ha gustado, compartid con los amigos y si no compartid con los enemigos." Inspirado en el Circo Gran Fele.

jueves, 24 de abril de 2014

¿Por qué no hago, lo que sé, qué tengo que hacer? 1ª Parte.

                Hoy me he levantado temprano,  es jueves, tengo que escribir un artículo, a las 8:00 ya estaba frente a la hoja en blanco, son las 10:29, comienzo a escribir.  Tras dos horas y media, no he escrito nada, he leído un par de artículos, algunos videos de youtube, chorradas varias en facebook. ¡TEMAZO!: Procrastinación o el arte de posponer para más tarde, lo que tengo que hacer. Menudo palabro, toda la vida ha sido "hacer el vago", aunque hay gente que trabaja mucho para no trabajar o hace que trabaja, que también "viste mucho".


                En mi época de estudiante,  conocí a grandes procrastinadores, recuerdo en especial a un compañero que se pegaba horas inventando lo que hoy se llama; ergonomía del puesto de trabajo, de estudio, en este caso.  Residencia de estudiantes, C.E.I de Huesca, exámenes finales de COU, Pepe (el nombre es ficticio) viene a mi habitación, contento, exultante, con chispitas en los ojos:

                -¡Goni, ven, ven, mira, lo que he construido!  Dormíamos en literas y teníamos una mesa grande donde podían estudiar cuatro personas con facilidad. Pepe había metido la mesa entre las dos camas, tenía una caja con los rotuladores y colores necesarios, alambres, pinzas para colgar los apuntes más importantes y un montón de "ventajas" pensadas para aprovechar mejor el tiempo de estudio.

                -Pero Pepe, ¿Cuánto tiempo te ha llevado tu invento? ¿Has estudiado? ¡Qué mañana tenemos examen de lengua! Eran las once de la noche, por primera vez en su vida, durmió encima de una cama y debajo de una mesa al mismo tiempo. No recuerdo como le fue el examen, imagino que no muy bien. Menos mal que ahora es ingeniero industrial y no profesor de literatura. Pepe, me imagino que te habrás reconocido, un abrazo. 

                La procrastinación es una conducta evasiva ante una tarea futura, es una conducta totalmente natural. El león no se levanta hasta que el hambre despierta sus automatismos de caza.  Pero el león no tiene la capacidad de predecir el futuro, ni el estado emocional en que se encontrará mientras esté cazando.  Es una lucha entre el hedonismo y la razón, entre el animal que llevamos dentro y la inteligencia ejecutiva; la capacidad de dirigir nuestra conducta, la capacidad que nos hace humanos. ¡Qué cosas dices! Entre tocarte las pelotas, o tener que trabajar.

                Tenemos que realizar una tarea, no tiene que ser negativa, pero sí, ser considerada como importante, nosotros anticipamos las emociones que vamos a sentir,  evaluamos:  ¿Seremos capaces? ¿Vamos a ser observados? ¿Tenemos ganas, no tenemos? A ver si mañana me entran. Indecisión en el cómo hacerlo, dudas... Esta evaluación se traduce en una emoción en la actualidad, una activación de mayor o menor grado, desde un pequeño grado de estrés hasta el pánico más horrible, que se disuelve como un terrón de azúcar cuando: -"Si queda mucho tiempo... Ya lo haré, la semana que viene" Un refuerzo negativo como una casa, un premio a la ansiedad, que hace que se mantenga el hábito.

                Lo cierto es que todos lo hacemos en ocasiones, y en la mayoría de los casos no supone ningún problema en la vida diaria, conseguimos hacer las cosas, más o menos bien o las dejamos pasar. Tal vez no se dé cuenta el jefe... Resulta que al final no eran tan importantes. Pero puede convertirse en un hábito peligroso, en un trastorno, es una cuestión de grado, tanto de cantidad, como de calidad, depende de la responsabilidad que tengamos entre manos. Muchacho, ve al bar y dile al jefe que suba, que al paciente se le termina la anestesia.

                Y el placer que se siente al dejar para mañana algo que tenías que hacer hoy... ¡Impagable! Pero no empieces a tener remordimientos y disfruta el tiempo que te brindas.  Si se procrastina, se procrastina bien.  El procrastino de procrastinopla...

                Ahora voy a proscrastinar un poco... La semana que viene la solución.

Aquí está la segunda parte.


                Gracias a todos y si os ha gustado, compartid. Suerte.

jueves, 17 de abril de 2014

Sobre el fracaso y el éxito. 2ª parte.

                A raíz de mi post anterior, sobre la necesidad de vivir el fracaso para poder gestionarlo, me he preguntado -¿Qué es el fracaso? ¿ y el éxito? Lo primero es que no son dos categorías, sino que se podría establecer un continuo entre dos polos. Dibujamos una recta numerada del 0 al 100. Un extremo sería el "fracaso absoluto" y el otro el "éxito absoluto" . ¿Dónde comienza uno y termina el otro? En otras palabras. El éxito o el fracaso nunca se logra al completo, hay toda una escala de grises entre los dos extremos.  ¿Sí? Pues el Real Madrid campeón de la copa del Rey. Solamente en proyectos, con metas estandarizadas, como pueden ser los deportes, donde las reglas definen qué es uno y que es lo otro. Siempre hay facetas que se pueden evaluar como exitosas, esfuerzo, tesón, regularidad... -¡Viva er Betis manque pierda! 

Fotografía: Mª José Torres,    Tarta: Mª Jesús García.

                Clase de Psicología de la comunicación. Prácticas para hablar en público. Ponente: Pedro Goni. Tema: Estereotipos sociales y no sé qué más... Ansiedad, mi corazón, tartamudeo, sudoración, dudas, sentimiento de fracaso... -¿Pero cómo es posible que me ocurra esto? Nunca había tenido ningún problema en hablar en público y ahora aparece este fantasma... Siempre presente a partir de ese momento, aunque tras el paso de los años, lo tengo sentado entre la gente y enfadado, porque no  le hago mucho caso.

                -¿Fue realmente un fracaso? En aquél momento lo sentí. -Debía haber hecho una "buena actuación" y no fue así. Pero este acontecimiento me ayudó a tomar conciencia de mi pequeño problema y actuar, a partir de entonces, cada vez que pedían un voluntario o tenía oportunidad de hablar en público. Mi mano se levantaba, y cuando me daba cuenta estaba metido en el ajo, y no tenía otro remedio más que hacerlo lo mejor que sabía.

                En la actualidad utilizo la tensión, los nervios que me producen el temor ante la evaluación, como una energía que me excita, me pone alerta, todos mis sentidos al cien por cien. El estrés ha sufrido un cambio, se ha transformado en lo que llaman eu-estrés. O colesterol bueno. En una fuerza revitalizante y dinamizadora. Todo depende de la interpretación de la situación, podemos verla como el peor de los infiernos; el ridículo. O cómo un reto, un juego, donde demostrar tus cualidades. ¿Qué es lo peor que te puede pasar?  Hoy en día, ni siquiera tiran tomates.

                Si lo pienso bien, fue un éxito, fue la ocasión para detectar un problema y afrontarlo.  Me enseñó un campo en el que trabajar y mejorar. Aprendí a preparar mis intervenciones y a gestionar mi ansiedad y lo más importante a tomar la iniciativa para actuar. Herramientas muy útiles para la resolución de muchos otros problemas.

                Los criterios de evaluación del éxito y del fracaso son múltiples, cambian dependiendo del punto de vista desde el que interpretemos la situación,  y cambian a lo largo del tiempo. Un fracaso en la actualidad, nos enseña y nos prepara para afrontar el futuro. Un buen ejercicio es cambiar los baremos de evaluación. Puede ser que se haya terminado tu último contrato, pero te ha permitido tener nuevos contactos o aprender habilidades nuevas. -Si tu vida es un fracaso, cambia tu vida, o tus  criterios de evaluación.

Tenemos multitud de criterios:

                -Criterios económicos, estarían dentro de los sociales, pero los pongo a parte porque actualmente todo se mide con esta vara. 
                -Criterios sociales, de reconocimiento, de prestigio, de reputación, influencia social, éticos, escolares, obtención de atención, amor, amistad...
                -Criterios personales, superación de si mismo, destrezas aprendidas, satisfacción, hedonismo, autoestima...

                La economía del bien común, propone criterios diferentes al económico  para determinar el éxito de una empresa. El balance del bien común, propone ventajas fiscales y crediticias para aquellas empresas, que potencien valores éticos en su comportamiento con sus trabajadores, clientes y entorno en el que se desarrollan. Ventajas para aquellas empresas que potencien una sociedad basada en los derechos humanos y la sostenibilidad. Cambio de criterios, para conseguir nuevos fines. -Seguro que muchos se apuntan a hacerse la foto, y luego...

Tenemos que preguntarnos tanto a nivel personal, como social:

                - ¿Qué objetivos perseguimos? ¿Son buenos para mí, para los que me rodean?

                - ¿Son adecuados los criterios de evaluación actuales, para nuestros fines? ¿Me van a dar información valiosa para aproximarme a mi objetivo?

                -¿los criterios que utilizo son creadores de posibilidades o son coercitivos? ¿Ayudan a superarme o me hacen sentir que fracaso, una y otra vez?

                                    P O D E M O S      E L E G I R
               
                -¿Se os ocurre algo más?

La primera parte del artículo: Gestión del fracaso.


Una semana más.  Muchas gracias por vuestra atención y suerte con vuestros proyectos.

-Recordad si os gusta compartidlo.

jueves, 10 de abril de 2014

Gestionar el fracaso.

            Rouseau, en su obra, Emilio nos comenta, “Despertad en el niño el deseo de saber, y ya no tendréis que preocuparos de nada más”

            Muy bien, estupendo pero ¿Cómo despierto el deseo de saber? ¿Cómo despierto la motivación?  Esta es la gran pregunta que se hacen educadores, empresarios, políticos...

            El miércoles pasado hablando con la tutora de mi hijo de 5 años, me comentaba. El problema que tienen los niños actuales es que siempre han disfrutado del refuerzo positivo, del premio, de la pedagogía positiva, potenciando el hedonismo, la acción motivada por el placer,  acostumbrados a brillar, a ser los protagonistas, en casa, en el cole... ¿Pero qué sucede con la experimentación del fracaso? ¿Qué ocurre con su gestión? -No lo viven, no lo experimentan. Difícilmente pueden aprender a manejarlo, padres y profesores lo ninguneamos, "hacemos como que nunca ha ocurrido"   Todos sabemos que existe, pero nadie habla de ello.  Es el nuevo tabú, hemos  cambiado el sexo por el fracaso.

            Protegemos a nuestros hijos, pensando que ya la vida le dará palos cuando toque. Craso error: -Los pequeños grandes fracasos de la infancia nos ayudan para la gestión de los fracasos en el futuro. Los fracasos son las mejores oportunidades para aprender en esta vida.

            Bien, ahora estamos en medio de un gran fracaso profesional, estamos en "la madre de los fracasos", estamos buscando empleo. Estamos en la mayor oportunidad de aprendizaje de toda nuestra vida. Tenemos las condiciones necesarias para hacer de este periodo una época de nuestra vida rica y fructífera, o echarla a perder, quejándonos de la crisis y de lo mal que está todo. Podemos, ELEGIR. -Nunca es tarde para elegir.

            -Tenemos tiempo, tiempo para...

            -Aprender, a conocernos, a gestionar nuestros pensamientos y sentimientos,  impotencia, frustración, ansiedad, rabia, miedo... -Yo no quiero aprender todo esto, dónde está mi mama.

            -Podemos aprender a gestionar nuestra conducta, planificar, actuar, mantenimiento de la acción, evaluar, retroalimentación y vuelta a empezar. -¡Hasta el infinito y más allá! Hasta el pirri de los dibujos animados... ¡Se acabó, si quieren dibujos que se lo curren...! Chantaje.

            -Aprender conocimientos, a saber hacer, solo se aprende haciendo. Internet es tu amiga, nunca el conocimiento  había estado tan cerca y tan barato. Importante, para el buscador de empleo.

            -Comunicar lo que sabes y lo que haces a los cuatro vientos, y lo más importante comunicarlo de persona a persona, en la red y fuera de ella. Internet no es un medio de comunicación de masas, que también, sino un medio de comunicación personal. Te permite llamar a la puerta que quieras y generalmente te responden.
            Nota; Internet sólo es una herramienta, no es la panacea universal, depende de cómo la utilicemos y cuales sean nuestros objetivos, pero es muy potente para ignorarla.

            -Transformar nuestro entorno para facilitar "los posibles" que todos tenemos, ayudar a los demás, intervenir en el sistema para  crear oportunidades. -No me digas que te vas a meter en política.

            Como dice la tradición oriental, crisis es sinónimo de oportunidad, vamos a inventar una forma de vivir, la crisis continua, el continuo crecimiento, vamos a despertar el deseo de aprender y de hacer. Aunque nada nos da la garantía de éxito, de encontrar trabajo, digo. Lo que si te prometo es que si vives así, serás más feliz.


            Porque la felicidad no es ganar el juego.  Se es feliz, jugando.


Fotografía: Kike Blasco


            -Subamos de nivel; a nivel político y social, estamos en una de las crisis históricas, estamos en un fracaso, ya hemos vivido anteriormente otros.

             -¿Está  aprendiendo nuestra sociedad de la situación en la que se encuentra? ¿Está construyendo sus alas, como el pájaro de la foto? -¿Pero qué pájaro? si es una planta.  -¿O tal vez está reforzando los barrotes para que el pájaro no pueda volar y siga pensando que es una planta?

La segunda parte del artículo: Sobre el fracaso y el éxito.


-Gracias a todos, una semana más. Recordad si os gusta compartidlo.

jueves, 3 de abril de 2014

Desactivando una situación Ansiosa.

                El pensamiento tiene la virtud de recorrer siempre el camino más transitado, el más fácil. Es como el agua, recorre siempre el cauce más profundo y cuanta más veces pasa más profundo hace el surco. Cómo vimos en el artículo anterior, todos tenemos nuestros demonios esculpidos en piedra, caminos de pensamiento que nos llevan muchas veces a lugares no deseados, a infiernos personales que en ocasiones es muy difícil salir. La Ansiedad, es el infierno más común en el buscador de empleo, el otro es la Depresión. Ambas hermanas e hijas de la falta de control y la incertidumbre.



                Para tener encarcelados a nuestros fantasmas, es muy importante, la capacidad de dirigir nuestro pensamiento, nuestras emociones y nuestra conducta. Si queremos dirigirla, primero tenemos que hacernos conscientes: ¿Qué pensamos? ¿Qué sentimos? ¿Qué hacemos? El siguiente paso es juzgar, juzgar lo que pensamos, lo que sentimos, y lo que hacemos y lo más importante sus consecuencias  a corto y largo plazo. Para lo cual son necesarios criterios.  Cuidado con mis palabras, igual que en el código penal, solamente condenaremos conductas, a ver si nos convertimos sin querer en la Inquisición.

                El pensamiento es libre y muchas veces nos podemos horrorizar con él, pero solamente es pensamiento, podemos elegirlo o no. Con no hacerle caso, lo desarmamos.


                Para comenzar a trabajar pongámoslo fácil: Desactivando una situación ansiosa.

Miércoles, 7:00 p.m.
Mis dos hijos salen de nadar.

Objetivo: Ducha en el vestuario público 90% de humedad, 40 grados, cambio de ropa, peinado y salir pitando para casa.

                Rápido, rápido, coger la primera tanda de duchas, fuera bañador, regular el agua. ¡Quema! ¡Quema! ¡Quema! -Jabón, pelo, cuerpo, piernas, pelotas. ¡Rápido están esperando! Secarlos, vestirlos. ¡Mete el pie! Bañador volando hasta la otra parte del gimnasio, ¡Gritos, sapos y culebras! -¡Atentos a la faena que estamos haciendo! -Ni p. caso, jugando. Peinando, abrimos la puerta. ¡Estamos fuera! portazo (se cierra sola). Suspiro y refuerzo negativo. Por fin salimos del infierno, prueba superada hasta el próximo miércoles.... Esperándolo con terror.

                Identificación de la situación y analizarla fuera de contexto y relajadamente. Después pondremos nuestras ideas en práctica, a ver cómo resultan, si funcionan, adelante, si no, a pensar algo nuevo.

                -Pensamientos: 
                               -Debo actuar con rapidez para pasar lo antes posible el trago. Me jaleo continuamente durante la situación, metiéndome presión. -Por ser considerado con los demás debo ir más rápido, más presión. -Los niños deben tener los mismos objetivos que yo. No pueden jugar, deben darse prisa. Esto último lo sigo manteniendo aunque he bajado la presión, de lo contrario nos quedamos a vivir allí.

                -Sentimientos, sensaciones:
                                -Presión, ansiedad, distrés (malestar emocional) enfado.
                               -Sensación de calor, agobio físico.

                -Conductas:
                               -Movimientos bruscos, rápidos. Algunas orejas coloradas al poner o quitar camisetas, o camisetas de cuello estrecho o hijos de cabeza gorda.
                               -Gritos, amenazas de castigos.

                Lo cierto es que tardé como seis meses en darme cuenta de la situación. Menos mal que ya la tengo controlada, de lo contrario me produce una úlcera. La detecté a raíz de sentir el miedo, el pavor, al aproximarse la tarde fatídica de los miércoles.

Intervención:

                -Salimos tranquilos del agua, antes íbamos corriendo, aunque nos toque la segunda tanda de duchas no pasa nada.

                -Los dejo que se relajen y jueguen un ratito en la ducha, he empatizado un poco con ellos; después de nadar salen bastante activos con ganas de jugar.

                -Auto-instrucciones: Tranquilo que no tenemos tanta prisa, relájate. Respira. Déjalos jugar. No voy a gritar, ni enfadarme. El habla interna es muy importante para dirigir nuestra atención hacia aspectos más positivos. Así como para manejar nuestra conducta y pensamientos.

                -Conductas, acciones más pausadas, tranquilas, sonreír, seguir con sus bromas, respirar hondo. Seguir marcando las acciones, los límites, pero con menos presión. Las orejas lo agradecerán.

                -Intervención en el ambiente para cambiar la sensación de disconfort. Quitarme ropa, para mitigar la sensación de calor y humedad, un factor importante.


                Tengo que deciros que esto no ha salido bien a la primera, ni a la segunda, incluso algunos días se me escapa de las manos y las duchas de los miércoles terminan, como el rosario de la aurora. Un saludo a todos y como siempre, suerte.

¿Tenéis situaciones parecidas? ¿Las habéis logrado "desactivar"? Contadme cómo lo conseguisteis...
Si os gusta compartidlo.