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jueves, 27 de noviembre de 2014

Inteligencia Actitudinal: La prestación por desempleo.

                Uno de los prejuicios más extendidos  sobre los desempleados, es que somos parásitos sociales, que no producimos, que somos un peso muerto para la sociedad, seguramente según algunas personas deberíamos estar en campos de trabajo, o tal vez de exterminio. Este es un prejuicio que en mayor o menor grado se ha dado en nuestra sociedad a lo largo de los años, parece que actualmente se ha mitigado bastante y todo gracias a la famosa crisis. Ves, no todo es malo.



                No pretendo hacer una defensa de la dignidad humana ni nada parecido, solamente decir que durante toda mi vida laboral, nunca he conocido a nadie que esté desempleado por gusto y no quiera trabajar y he conocido a miles de desempleados. Esta construcción social pesa en las conciencias de muchas personas sin trabajo, se sienten culpables y se minusvaloran por no estar trabajando.  A medida que pasa el tiempo su autoestima se ve más y más perjudicada, ya que pierden todos los refuerzos personales y sociales que supone el trabajo, esto acompañado de una crisis económica personal.

                Vale, hagamos un análisis frío y objetivo de la situación:

                Cuando una persona se queda sin trabajo, generalmente tiene derecho a cierto tipo de remuneración por parte del estado; en un primer momento La Prestación por Desempleo, después El Subsidio en sus diferentes formas y por último la Renta Básica Ciudadana, en Valencia: Renta Garantizada de Ciudadanía. Lo que supone un colchón económico y temporal para conseguir un nuevo empleo.

                Ahora hagamos un análisis subjetivo, pero más beneficioso para nuestra psique, elijamos pensar y actuar mejor, elijamos una actitud inteligente, para tener mejores resultados psicológicos, al menos a mí me ha funcionado:

                "Estamos contratados por el estado para... para hacer lo que queramos"

                Podemos estar esperando a que nos llamen , tocándonos las bowlins, o podemos afrontar nuestra responsabilidad; cumplir con nuestro contrato, un contrato con uno mismo; crecer profesionalmente y un contrato con la sociedad, aportar valor a los que nos rodean, a nuestra familia, a nuestros vecinos, a nuestros clientes. De este razonamiento nació este blog y  el trabajo que realizo en las redes sociales.  Así que estoy contratado, tengo trabajo y cobro todos los meses. Pere espabila que cómo se termine el contrato y no encuentres otro, lo tienes crudo. No te preocupes que ya me estoy inventando otro.

                Así que sigo en crisis económica, pero por lo demás, estoy más sano que una pera, tanto psicológica como profesionalmente. Es un cambio de pensamiento que si lo ponemos en práctica, poco a poco se convertirá en una actitud, en un hábito muy saludable para buscar trabajo:  Quien pueda, que siga trabajando y comience a dar a  conocer su trabajo.

                Esto me ha hecho pensar en algo que se está poniendo de moda, incluso algunos partidos políticos lo llevan en su programa, La Renta Básica, una prestación que daría el estado a todas las personas para cubrir sus necesidades básicas, independiente de su trabajo, simplemente por existir. Tendría muchísimas implicaciones sociales. El trabajo se convertiría en un derecho, no es una obligación. Te podrías dedicar a lo que quisieras,  daría igual si suponía un éxito económico o no. Me surgen muchísimas preguntas y no sé si sería una medida beneficiosa o perjudicial para la sociedad. ¿Cuál es  vuestra opinión? ¿Qué pros y contras tendría a nivel individual y social?

                Solamente tengo clara una cosa, que en un sistema económico que expulsa a personas fuera del mercado de trabajo no las podemos dejarlas en la cuneta, porque una persona no solamente aporta trabajo remunerado a esta sociedad. Mucha veces, aporta cosas mucho más valiosas, pero que lamentablemente no tienen valor de mercado, o no hay dinero para pagarlas.

                Espero que os haya gustado y recordad si es así; compartidlo. Espero vuestras ideas y sugerencias aquí en el blog o contactad conmigo en las redes sociales, todo el mundo es bienvenido. Un saludo y buena suerte.

El enigma de la foto.

                Este es un juego que os propongo cada semana, cada artículo tiene una foto y os pido una interpretación, (a responder durante la semana)  la que se os ocurra, nada está bien o mal, nada es incorrecto, yo a la semana siguiente os cuento, por qué razón la he puesto en el artículo, esta es la foto de la semana anterior: Despertar el Deseo.


                En la foto se muestra a una simpática ovejita, la única de todo el rebaño de la que hemos conseguido despertar su atención. Tenemos unos segundos para explicarle nuestra propuesta y atraer su interés, antes de que se agache y siga paciendo y siga con lo que de verdad le importa. Tienes que preparar un pequeño discurso, un elevator pich , para que el empleador muestre interés sobre tu propuesta de colaboración y sólo tiene unos segundos.


                ¿Qué os parece la foto de esta semana? Una estampa otoñal.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Competencias profesionales.

                Tradicionalmente la búsqueda de empleo siempre ha sido un espacio en blanco que no quieres que aparezca en tu currículum, pero lo cierto es que para mí es una de las épocas más fructífera de mi vida, sobre todo en cuanto a formación y aprendizaje. Siempre se ha devaluado al buscador de empleo, pero lo cierto es, que es una experiencia, que sería recomendable que pasara todo profesional, sobre todo en referencia al replanteamiento vital que supone.



  
                 A continuación pretendo analizar las competencias profesionales que se desarrollan en la búsqueda de empleo. Se habla continuamente de que buscar trabajo es otro trabajo. ¿Qué competencias se desarrollan, que pueden ser aprovechadas por los empresarios y los trabajadores, para mejorar el desempeño en un futuro puesto de trabajo?

                -Auto-gestión, autonomía en el trabajo. Cuando estamos desempleados no tenemos nadie que nos ordene, que nos mande hacer tal o cual cosa. Si somos capaces de realizar una búsqueda activa de empleo ordenada y sistemática dice mucho de nuestro carácter disciplinado y tenaz.

                -Desarrollo de una actitud comercial. Como indico en mi anterior artículo, una de las mejores cualidades y más valoradas por las empresas. El estar desempleado conlleva aprender a vender. Sí o sí.

                -Tolerancia a la frustración. Como sabe el buen comercial el saber manejar la frustración es una de las mejores cualidades que tienen. El no, se tiene por defecto, y saber manejar los sentimientos negativos que suponen las continuas negativas al ofrecer tus servicios es algo que solamente se aprende sufriéndolos.

                -Paciencia. Es el sino del buscador; espera que los amigos se acuerden de él,  espera la llamada de teléfono, espera a que la economía mejore, espera en las entrevistas de trabajo, espera a que se apruebe ese presupuesto que no llega nunca, espera que le aprueben la prestación...

                -Comunicación on-line. Si en nuestra búsqueda utilizamos internet, las redes sociales, creando nuestra marca personal, diseñando nuestros servicios. Estamos aprendiendo una profesión, que igual que la utilizamos para promocionar nuestra marca personal, la podemos emplear para difundir y divulgar cualquier marca comercial en la red. Nos formamos en la profesión que tan de moda está y que pronto necesitarán la mayoría de las empresas. El conocido community manager. Tal vez una gran oportunidad de reciclaje para muchos trabajadores.

                -Empatía, cambio de actitudes y valores. El desempleo puede ser una época para replantearse la vida, nos han devuelto la libertad, y eso es duro por el miedo que supone la incertidumbre, pero también es un reto y aparecen caminos y oportunidades antes ocultos. Nos hace ser más humildes y comprender mejor la situación y las dificultades que tienen los demás. Antes en nuestra torre de marfil no dudábamos en aplicar la ley de "vagos y maleantes" a la primera de cambio.

                Ahora nos damos cuenta de que nuestro sistema de vida no es tan intocable y que tenemos que estar dispuestos a caer, pero también a levantarnos, una y otra vez. 


                -¿Se os ocurre alguna otra competencia profesional? Estaré encantado de recibir vuestras ideas.


¿Os puedo ayudar en algo? Aquí mis servicios:

jueves, 2 de mayo de 2013

Elogio a la experiencia.


                Hace unos días una clienta: Ingeniera, en busca de un puesto de alta cualificación y responsabilidad me sorprendió con la siguiente pregunta. ¿Supone un obstáculo, un hándicap, el tener cuarenta y tres años, para encontrar trabajo?
                Sin duda, mi respuesta ante su caso en particular fue un rotundo no, posiblemente para un puesto como directora de departamento sería de las candidatas más jóvenes. Posteriormente pensando en la situación del mercado laboral y la cultura empresarial española en particular:
                Muchas empresas en la actualidad están realizando una fuerte restructuración de personal, si no desapareciendo directamente. Lo que supone que muchos profesionales en pleno apogeo de su carrera profesional, de más de cuarenta años se ven avocados a la búsqueda de empleo. Circunstancia que está suponiendo como poco, una transición y en casos más graves una crisis profesional y vital.
                La característica más importante de la búsqueda de empleo es la incertidumbre sobre el futuro, esto unido a la edad, y a las nuevas demandas de competencias que nos pueden exigir los puestos a los que optemos, demandas que podemos tener oxidadas o que son totalmente nuevas. Puede hacer surgir el miedo, incluso pánico en muchas personas. Lo cual sí puede resultar un hándicap psicológico y auto-impuesto.

               ¿Puede ser que las empresas, por determinados prejuicios, o simplemente para tener menos candidatos, recorten por la edad y que sea una práctica tan habitual que esta variable suponga un problema para la inserción profesional de este colectivo?
 
 
 
 
                En la cultura occidental llevamos muchos años mitificando la juventud, uniendo esta cualidad, que no tiene ningún mérito, con todo lo bueno de la vida, belleza, alegría, motivación, inteligencia, dinamismo, nuevas tecnologías.
                La última: "los nativos digitales", los que tienen menos de 35 tienen capacidades mágicas en el misterioso mundo 2.0. Hace falta ser tonto, para creerse algo así. El que sabe comunicarse le da igual lápiz y papel, las redes sociales o un blog, solamente son herramientas, solamente necesitamos una actitud abierta al aprendizaje, y ponernos al tajo.
                Desde aquí, reto a cualquier persona que me indique una cualidad que tenga la juventud (aparte de menos años, obviamente) que sea más positiva para la empresa y que no la pueda tener una personas de más de 40 años.
                Sin embargo sí hay una cualidad muy importante que tenemos los "sénior" los "adultos" profesionalmente hablando y es:  la inteligencia operativa, el ojo clínico, detectar casi automáticamente, donde está la causa del problema y saber qué pasos dar para poner en práctica la solución. Es algo que solamente lo proporciona la experiencia.
                Una persona de 20 años puede ser campeón en una olimpiada matemática, igual que una de 50, pero nunca podrá ser tan buen médico, fontanero, director de equipo de ventas o gerente. Simplemente porque no ha tenido tiempo de desarrollar y automatizar todos los procesos cognitivos necesarios para la práctica de su profesión. Solamente enfrentándose, una y otra vez, a los problemas que se plantean en el día a día de un oficio, puede aprender a diagnosticar y a poner en práctica las soluciones adecuadas, con rapidez y eficacia.
                Donde mejor se aprecian los efectos de la experiencia es precisamente en los trabajos manuales, en la inteligencia psicomotriz (la que se utiliza para el uso herramientas u objetos físicos) pese a que los trabajos físicos "parecen más adecuados para personas jóvenes". Obsérvense a dos albañiles trabajando el yeso uno de 50 y otro de 20 años. El primero; mínimo movimientos requeridos, sin esfuerzo, gracilidad, por eso resulta tan hipnótico el ver a alguien que trabaja bien, es como ir al ballet. El de 20 años está en una pelea a brazo partido con el yeso, termina exhausto, con yeso hasta en las orejas y encima su rendimiento objetivo es pésimo en relación a su compañero.
                En muchos trabajos no hay teoría que aprender, en especial en todos aquellos en que las tareas están menos definidas, como pueden ser la gestión de personas o toma de decisiones.  Solamente practicando se aprende, para lo que es necesario el tiempo y la experiencia.
                Así que pido a todos los responsables de selección de personal que no se dejen llevar por los estereotipos sociales, que seleccionen a las personas en función de sus capacidades, competencias, actitudes. Detrás de cada currículum hay una persona y debemos tener una justificación ética para la elección de la más adecuada para el puesto. No podemos contribuir a que se tome como verdad algo, que solamente son prejuicios.
               Nosotros también tendremos 50 años y el mercado laboral es muy "flexible".